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La casa de Don Paco, un artesano que se volvió leyenda

 

“Al rancho pobre hay que adornarlo”, aseguraba con vehemencia el albañil Alberto Artega Ruiz, conocido por todos sus vecinos como Don Paco.

Es por ello que se encargó de diseñar y crear miles de máscaras pintorescas que fue colgando en las paredes del exterior de su casa, ubicada en una esquina de Villa Soriano, Uruguay.

¿Alguna vez habrá imaginado Don Paco que con el pasar de los años, su casa, se convertiría en uno de los lugares más atractivos de su pueblo?.

Unos rostros moldeados en arena y portland, adornados de caracoles de mar y piedras, para simular los ojos, nariz y boca, causan curiosidad en los visitantes de estos parajes.

Hay quienes presumen que cada expresión de las máscaras, corresponden a las del propio artista. Curiosos, tristes, molestos, alegres…

No hay turista que no se detenga un instante a fotografiar estas coloridas creaciones, en ocasiones burlescas.

Según cuentan sus allegados, Don Paco realizaba estas piezas por pura diversión, sin pretensiones de enriquecerse con alguna de ellas. Aunque otras versiones indican que algunos fueron vendidas y las más importantes se conservan en la casa.

EL LEGADO DE DON PACO 

Don Paco llenó a Villa Soriano de su ingenio y creatividad, falleciendo con 88 años de edad, en el año 1999.

Su obra artística es resguardada actualmente por su esposa Zulema, quien a sus más de 90 años, se encarga de cuidar la casa, junto a uno de sus hijos.

Cientos de personas se acercan a la puerta y conversan con ellos, quienes narran las historias de las peripecias del ilustre artesano, una leyenda inmortalizada en toda la región.

Todo aquel que desee comprar alguna de las máscaras, enseguida escuchará un no como respuesta, debido al valor sentimental que constituye para su familia; así como la riqueza cultural para los habitantes de esta localidad.

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