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Palmares del Butiá

 

Uno de los lugares donde abundan las palmeras de Butiá, es en el Departamento de Rocha, al este de Uruguay. Esta especie de palmera solo crece en este territorio uruguayo y al sur de Brasil.

La extensa agrupación de Palmeras de Butiá, en Rocha, constituye un amplio palmar natural que es único en el mundo por sus dimensiones y densidad.

Con una extensión de unas 70.000 hectáreas, los palmares son en sí un ecosistema que alberga distintas especies de plantas y animales. Las palmeras de Butiá se diferencian de otras especies de palmeras uruguayas, ya que crecen principalmente sobre suelos inundables.

Las palmeras de Butiá son de lento crecimiento y se estima que la edad aproximada de las palmeras se ubica entre los 200 y 300 años.

En cuanto a su tamaño, una palmera de Butiá mide entre 7 y 9 metros, pero puede llegar a medir unos 10 metros de altura; mientras que el diámetro de su tronco puede alcanzar entre los 40 y 50 centímetros.

Por otra parte, cada palmera agrupa unas 25 hojas compuestas, cuya extensión varía entre 2 y 3 metros de largo cada una.

En algunas ocasiones, las palmeras pueden tener una diversidad de plantas creciendo en sus copas, ya que los pájaros transportan algunas semillas y pueden germinar sobre la palmera.

 

CONSUMO DEL BUTIÁ

 

La palmera de Butiá produce una vez al año, en otoño, un fruto amarillo anaranjado de forma ovoide y comestible llamado Butiá. Este fruto es agridulce y es comúnmente utilizado con varios fines.

Si los frutos son macerados en alcohol se obtiene un buen licor denominado caña de Butiá, si en cambio se hierve en agua con azúcar se obtiene miel.

El fruto de la palma de Butiá también es utilizado en la alimentación de cerdos, con lo que según los lugareños, la carne obtiene un aroma y sabor especial.

 

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